Tejedores en la Era de Restauración

por | May 27, 2020

Los inicios de un Renacimiento Ecológico y Social

Recientemente leí un muy necesitado artículo de opinión edificante de David Brooks titulado “Una Nación de Tejedores: El renacimiento social está pasando desde cero”. En éste, Brooks describe la epidemia social de aislamiento, fragmentación, y falta de conexión social; la incapacidad “…de ver la plena dignidad de cada uno, y la resultante cultura de miedo, desconfianza, tribalismo, vergüenza, y lucha”. Me pareció irónico que mientras la afirmación de Brooks es generalmente verdadera, viene en un momento en el que nosotros en los EEUU estamos viviendo en el momento más materialmente rico de la historia de la humanidad. 

Sociólogos, economistas, y otros han reportado que aunque el PIB se ha triplicado desde 1960, los indicadores de felicidad no han incrementado; de hecho, la felicidad en los EEUU ha empeorado en los años recientes, incluso cuando el PIB per cápita continúa aumentando. Las tasas de depresión, obesidad, y suicidio están en su punto más alto; todas éstas no contabilizadas por nuestro anticuado sistema económico. Más de eso después.

Los Líderes de las Comunidades (alias “Tejedores”) construyen relaciones

Brooks continúa describiendo sus viajes recientes alrededor del mundo encontrando “Tejedores”, líderes comunitarios trabajando en silencio para construir relaciones dentro de sus comunidades locales, poniendo el nosotros sobre el yo. “No le hacemos las cosas a las personas. Hacemos las cosas con las personas”, le dijo a Brooks una mujer que construye una comunidad para adolescentes en Nueva Orleans. “La gran pregunta” según Brooks “es ¿cómo tomamos el éxito que los Tejedores están teniendo a nivel local y hacerlo nacional?”. Él concluye que los Tejedores construyen relaciones una por una, lo que no escala muy fácilmente. 

Por otro lado, hay una necesidad apremiante de que cada uno de nosotros tiene que cuidar de nuestra salud. ¿Qué pasaría si esta necesidad egoísta nos hiciera comprometernos con otros? ¿Qué pasaría si, trabajando juntos por un propósito egoísta, desinteresadamente volvemos a unir un constituyente importante de nuestro mundo? ¿Y qué pasaría si esta oportunidad estuviera justo afuera de nuestra puerta? Tal oportunidad podría escalar inmediatamente.

Reforestación Ecológica es la nueva frontera.

Un equipo de “Tejedores”, construyendo estructuras de control de la erosión, restaurando un riachuelo degradado. Foto cortesía de Borderlands Restoration Network.

Un amigo mío, Gary Nabhan, recientemente escribió un artículo muy interesante en la Revista Earth Island. En él, menciona que Martin Bredd, un profesor de restauración ecológica y genómica de la Universidad de Adelaide, Australia, ha observado que “la restauración urbana es la nueva frontera… y afortunadamente, la cosa más sana que puedes hacer en este mundo es comprometerte físicamente en la restauración ecológica”. Un estudio encontró que resulta que la jardinería (con plantas nativas por favor), plantar árboles, deshacerse del césped meticulosamente mantenido, y simplemente ensuciarte las manos con suelo y los microbios que contiene tiene el mismo efecto en la salud de las personas que un incremento en el estatus socioeconómico.

Los Beneficios Sociales y Personales vienen de Trabajar con Otros

Trabajar y restaurar los suelos ayuda a resolver una serie de problemas de salud pública: depresión, obesidad, alergias, trastorno de déficit de atención, y enfermedades autoinmunes entre otros. Investigaciones muestran que al restaurar la salud del suelo, restauramos nuestras propias comunidades microbianas internas y se fortalece nuestro sistema inmune, un ganar-ganar para la naturaleza y la humanidad. Y, hay beneficios sociales y personales adicionales de interacciones positivas experimentadas al trabajar con “otros” de diferentes razas, clases, credo o punto de vista político. El ecologista nativo-americano Robin Kimmerer llama a esto restauración recíproca: “A medida que trabajamos juntos para restaurar nuestra patria, nos restauramos a nosotros mismos”.

Un grupo diverso de miembros de comunidades encontrando propósitos comunes, a través del trabajo duro compartido de restauración de cuencas hidrgráficas. Foto cortesía de Borderlands Restoration Network.

Las oportunidades abundan: muchos estadounidenses sanos simplemente necesitan trabajo. Y  no olvidemos que generalmente los estadounidenses, quienes gastan un 90% de su tiempo dentro, necesitan salir y unirse. O cuando una corte ordena a un joven “vago”, un delincuente menor (piénsese en una pena por manejar bajo influencia de alcohol o un banquero inversionista de guante blanco) o un prisionero no violento a hacer trabajo comunitario para expiar sus fechorías, ellos podrían unirse a un equipo de trabajo de ecologistas de restauración sembrando prados para polinizadores, plantando árboles, construyendo estructuras de control de la erosión para retener el suelo proveyendo seguridad  ante inundaciones, entre otros beneficios. Tal vez este enfoque afirmante de la vida ofrece una salida al aislamiento social y a la reincidencia a través de la invitación a reunirse con la comunidad haciendo trabajos productivos. 

La Biophilia Foundation apoya a Comunidades de Tejedores

La Biophilia Foundation apoya a varios Tejedores. En México, nuestra alianza con la Fundación Cuenca Los Ojos está trabajando en establecer un vivero de plantas nativas para suplir restauración continua de las praderas y las áreas rivereñas previamente devastadas. Justo a lo largo de la frontera en Patagonia, Arizona ayudamos a establecer la Borderlands Restoration Network (Red de Restauración de Áreas Fronterizas), la cual trabaja con comunidades locales, y tribus para ralentizar y capturar agua, reuniendo corrientes incidentes a sus terrenos inundables, crítico para estos paisajes áridos. Además de los ciudadanos y jóvenes, los equipos de trabajo también incluyen prisioneros, dándoles la oportunidad de experimentar la restauración y la esperanza. Lo siguiente es una descripción que el ecologista de restauración y líder del equipo de trabajo de prisioneros David Seibert me envió: 

El primer día se preparó el escenario y el tono. Visitamos estructuras de control de erosión rocosas construidas previamente –filtros bajos de roca apilada en seco que ralentizan el agua  y retienen sedimento y humedad – y hablamos sobre cómo funcionan en tándem uno con otro para reconectar cuencas hidrográficas degradadas y mejorar la resiliencia. Enfatizamos la utilidad del trabajo y su importancia en el contexto, junto con tres puntos clave que recibieron mucha aprobación del equipo – ellos serían tratados con respeto como empleados y aliados dentro del campo; nuestro colectivo estaría en cada estructura, así que requerimos trabajo de alta calidad; y enfocaríamos el esfuerzo no como trabajo pesado, si no como trabajo con propósito. “¡Bien!” dijo uno de los hombres, y lo conseguimos.

Casi a la mitad del primer día de construcción, uno de los equipos me pasó en el camino a rellenar una botella de agua, sonriendo ampliamente y gritando, “¡Esto es genial, hombre!”. Proseguí a demostrar técnicas, revisar la calidad, hacer correcciones, y a probar a los hombres en cómo y por qué estábamos haciendo movimientos específicos con las rocas, madera y el suelo a mano. Apodos como Gruñón, Capataz John, Cabeza de Tarro, y Bryan con una Y pronto llenaron el ambiente, junto con varias bromas explícitas competitivas, y críticas entre el equipo. Durante días estuvieron comparando el trabajo de uno con otro y fueron rápidos en tomar créditos por cualquier estructura funcional y defender sus movimientos, pero había más que trabajo con rocas y resiliencia de hábitat tomando forma aquí. En un recorrido de un complejo de arroyos poco después de la primer lluvia, Gruñón repentinamente soltó con sorpresa en su voz, “Al inicio, yo estaba como, ¡¿qué es esto?! De ninguna manera esto va a funcionar. Pero luego cuando vi esa cosa (humedad y material orgánico capturado detrás de una de sus estructuras intactas), me sentí un poco orgulloso”. 

La Restauración de Ecosistemas Provee una Buena Tasa de Retorno

Desafortunadamente, hay voces en nuestra sociedad que no apoyan iniciativas de infraestructura verde como éstas, porque dicen que los costos son muy altos, sin embargo los trabajos públicos que pavimentan paraísos se mantienen populares. En cualquier caso, además de las medidas de salud pública y comunitaria que incluso nuestra economía tradicional puede medir tales como costos más bajos de salud pública, menos suicidios, menos abuso de drogas y alcohol, y costos de violencia reducidos, hay otros beneficios sustanciales sobre las cuales las políticas públicas pueden colocarse. La restauración y estabilización del suelo secuestra alrededor de 50% de carbono por peso, una gran cantidad de mitigación climática que se está volviendo cada vez más invaluable. De hecho, investigaciones indican que en términos de restauración de ecosistemas, al invertir $1 se gana al menos $10 en beneficios directos y hasta $36 cuando los valores sociales fuera del mercado son considerados. No es un mal retorno.

¡Salvar al mundo en cualquier escala también puede ser divertido! Foto courtesía de Borderlands Restoration Network.

Aún hay Tiempo para Salvar y Restaurar nuestro Planeta

Como David Brooks observa «la cultura cambia cuando un pequeño grupo de personas, usualmente en los márgenes de la sociedad, encuentran una mejor manera de vivir”. Los Tejedores han encontrado una mejor manera de vivir. Para poner mayor detalle en esto, el hombre que popularizó el concepto de Biofilia,  E. O Wilson, una vez dijo: “no puede haber propósito más inspirador que iniciar la Era de la Restauración, re-tejiendo la maravillosa diversidad de la vida que aún nos rodea”. Yo lucho, pero me mantengo esperanzado, porque aún tenemos tiempo para restaurar la salud de nuestro planeta y de nosotros mismos, al mismo tiempo que hacemos nuestras sociedades más justas y equitativas.

<a href="https://borderlandsrestoration.eco/es/author/richard/" target="_self">Richard Pritzlaff, Ph.D.</a>

Richard Pritzlaff, Ph.D.

Richard ha sido el Presidente de la Biophilia Foundation desde su concepción en 1999. Un nativo de Phoenix, AZ, creció en los espacios desérticos abiertos junto a lagartijas, serpientes, coyotes y jabalinas. Estas tempranas experiencias con la vida salvaje lo llevaron a su carrera en Conservación Biológica. Ha tenido la oportunidad de trabajar y hacer voluntariado con organizaciones tales como Trust for Public Land, Chesapeake Wildlife Heritage, Wildlands Network, y Borderlands Restoration Network. Richard recibió su doctorado en el Prescott College.

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